|
Desde su falsa anatomía material la camisa oscila como el cuerpo inerte del ahorcado y el talle es una medida depuesta para estos días de cielos raídos. Así sucede en verano cuando las formas se diluyen y los mediodías toman del lino su docilidad, la resistencia y la tersura de la piel vulnerada por pliegues ya casi anónimos. Así sucede. Hartazgo espurio y ceremonias legadas frente al círculo del hombre, círculo consensuado entre flores artificiales y burdas escenas con horizonte de mármol. Qué ciencia es la que rastrea la huella en el musgo dónde se hallan los signos corrompidos por la carencia de máculas blandas y poderosas. Sincero es este clavo en el empeine y triste su secreto de río, desmayo entre canillas y urnas sin orinales ni baldosas ni cuerpos ahorcados por percheros. Tal es la sed que da el querer ceñirse a la oscuridad del verano.
|